Los niños y la competición

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La competición es una de las partes que más me gusta del deporte. Es ese momento “cumbre”, lleno de nervios, emoción, dudas, ansiedad, etc., en el cual debes de poner “toda la carne en el asador”, para poder obtener el mejor resultado posible, y que se vea reflejado todo lo aprendido y lo entrenado.

Además, la competición está rodeada por una gran cantidad de valores, los cuales considero imprescindibles para la vida, para el día a día, e incluso para ser mejor persona.

Para mi esta es la parte más  importante, el aprendizaje y adquisición de estos múltiples valores, es en donde reside la esencia de la competición.

Voy a enumerar algunos de los valores que yo encuentro en la competición, lo cuales no son únicos, y seguro que pueden hallarse otros más:

  • Superación.
  • Respeto al adversario.
  • Confianza.
  • Concentración.
  • Motivación.
  • Constancia.
  • Compañerismo.
  • Respeto hacia unas normas/reglamento.
  • Escuchar indicaciones e intentar llevarlas a cabo.
  • Trabajar en equipo.
  • Etc.

 Después de escribir este listado, me pregunto por qué sigue habiendo profesionales, padres, entidades, etc., en contra de que los niños/jóvenes compitan, de que la actividad deportiva se oriente hacia la competición.

El problema no es la competición en sí, sino, como se oriente esa competición, o esa actividad competitiva.

La competición para niños/jóvenes debe orientarse de forma diferente que para un adulto, es decir, manteniendo todos los valores que de ella se extraen, y enfocando su organización desde otro punto de vista.

Enumero algunas de las características que creo que deberían tener estas competiciones:

  • Realización de un mayor número de competiciones, en donde lo importante sea el resultado por equipos, la suma de todos (sobre todo hablo de deportes individuales).
  • Adaptar la normativa/reglamento a cada categoría/edad.
  • Duración del evento, que no se alargue demasiado en el tiempo (máximo 2 horas).
  • Horarios adaptados para la vida familiar.
  • Lugar de celebración que no esté lejos del lugar de residencia.

 También es muy importante, el reflejo que los profesionales que están en torno a la competición (entrenadores, jueces, etc.), le hacen llegar a estos niños/jóvenes:

  • Adaptar las explicaciones técnicas a la categoría/edad. No pueden usarse las mismas palabras, formas, entonación, etc. que para un adulto.
  • No hay que saturar de información ese día, ni pretender que lleve a cabo la misma ejecución que la de un adulto. Hay que acordarse de la palabra progresión, y planificación a muy largo plazo.
  • El objetivo no es tener campeones con una corta edad, sino, conseguir que les guste tanto ese deporte, que lo sigan practicando, para conseguir tener campeones en edad adulta.
  • Seleccionar de forma correcta el número de competiciones en las que participar. Competir de forma continua, puede llegar a desatar respuestas negativas en el niño/joven.
  • Explicar a los padres el sentido de la competición, los objetivos que debe de tener para su hijo. Muy importante que cada uno cumpla con su papel, es decir, el padre como padre y el entrenador como entrenador. El entrenador, como buen profesional, será el que se haga cargo de que quede claro el papel de cada uno.

 Tras este breve análisis de las diferentes situaciones vividas en competiciones de niños/jóvenes, animo a los diferentes profesionales e incluso a los padres, que hagan una pequeña reflexión, y que entre todos mejoremos la forma de llevar a cabo las competiciones. Las cuales son de una riqueza extraordinaria para ir construyendo a estos niños/jóvenes tanto como futuros atletas y como personas.

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