Puntos débiles

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El primer paso para enfrentarnos a cualquier reto o comenzar a practicar al 100% cualquier disciplina deportiva, es conocer nuestros puntos débiles, los cuales pueden darse a conocer a lo largo de la preparación de ese reto, o de la práctica de esa actividad, y podrán terminar reflejándose en forma de lesión, o continuas molestias que nos impidan disfrutar de esa actividad y finalizar nuestro objetivo.

Cada uno de nosotros solemos conocer cuáles son nuestros eslabones débiles, qué partes de nuestro cuerpo “hablan” cuando les estamos sobre exponiendo.

Además en función del gesto deportivo que se vaya a llevar a cabo, tendremos que tener en cuenta qué zonas son las que podrán darnos problemas debido al sobre uso, o a nuestra propia morfología y técnica, y trabajarlas.

 Antes de comenzar cualquier entrenamiento, tendremos que sentarnos a escribir un listado con todos nuestros puntos débiles, y además, con aquellas zonas que más “usaré” en esa actividad.

Una vez elaborada esta lista, la cual, la elaboraré de forma más precisa junto algún profesional del sector, se tendrá que pasar a diseñar la forma de trabajo de estos eslabones débiles, antes de realizar cualquier tipo de entrenamiento específico en busca de tu objetivo.

 Voy a centrarme en disciplinas como la carrera, la natación y el ciclismo, pero muchos de los puntos que voy a nombrar a continuación, pueden extrapolarse a otros deportes.

Puntos débiles o puntos necesarios a trabajar, antes de comenzar el entrenamiento específico hacia nuestro reto:

  • Fortalecer toda la zona que llamamos CORE.
  • Trabajo de propiocepción de tren inferior (sobre todo para la carrera) e incluso de tren superior (sobre todo para la natación).
  • Trabajo de fuerza global (tren inferior y superior), buscando ejercicios donde se impliquen el mayor número de grupos musculares, intentando llevar a cabo un trabajo de coordinación.
  • Realizar un trabajo de fuerza más específico para algunos grupos musculares como por ejemplo el vasto interno, o rotadores de hombros (natación). Nos ayudará a prevenir posibles lesiones que suelen provenir por la debilidad de estos grupos musculares.
  • Ejercicios para una buena “higiene” postural, centrándonos en la espalda, en la columna. Nos ayudarán a prevenir molestias debidas a algunas posiciones “forzadas” de nuestra espalda, mantenidas durante horas, como puede suceder en la bici.
  • Mejora de la movilidad articular: cadera, hombros, etc.
  • Si posees sobrepeso, o algún kilo de más, que te podrá dar problemas, sobre todo por cuestiones de lesiones a nivel articular, deberás de trabajar para desprenderte antes de ellos.

Estos podrían ser algunos puntos básicos a trabajar antes de vernos inmersos dentro del proceso de entrenamiento en busca de nuestro objetivo.

Muy importante no tener prisa, no tener sensación de pérdida de tiempo, ya que, si este trabajo inicial lo haces de forma correcta, te ahorrarás posibles molestias, lesiones, etc., y por tanto, evitarás parones innecesarios dentro del proceso de entrenamiento.

La palabra PROGRESIÓN, debes tenerla presente en tu cabeza, al igual que la palabra ADAPTACIÓN, adaptar a tu cuerpo para.

No tengas prisa, disfruta del camino que te llevará hacia tu objetivo, independientemente del tiempo que tardes en conseguirlo, pero asegurándote que lo alcanzarás.  

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