La relación entrenador-atleta

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Un binomio muy especial para mí, a la vez que importante.

La relación entre un entrenador y un atleta, debe estar cargada de confianza, ilusión, motivación, optimismo, cierta complicidad, empatía, sinceridad, respeto, y muchos otros más, que podrían unirse a la lista.

Cuando un entrenador decide formar parte de los objetivos y sueños de un atleta, y cuando ese atleta acepta este compromiso, comienza a dibujarse el camino hacia una meta.

En este camino, nos encontraremos dificultades, alegrías, decepciones, cambios, etc., pero lo que debe de existir en todo momento, es un continuo feedback.

Este continuo feedback facilitará la labor del entrenador, conociendo cual es la situación tanto física como mental del atleta, para conseguir con mayor certeza el objetivo marcado.

Algunas de la tareas que debe cumplir el atleta para que este binomio funcione son las siguientes:

  • Depositar toda la confianza en el entrenador, sin poner en duda, ni un solo minuto, su labor.
  • Llevar a cabo un feedback a cerca del estado físico como mental, sensaciones, dolencias, preocupaciones, inquietudes, etc.
  • Cumplir con el programa establecido. Si no es así, por algún tipo de circunstancia, informar al entrenador.
  • Dejar de leer o buscar planes de entrenamiento para tu objetivo, o preguntar a otros atletas como trabajan, con el fin de corroborar que tu entrenador está en el buen camino. Si has decidido ponerte en sus manos y confías en su plan, no debes compararlo de forma continua con otros planes, ya que, esto generará desconfianza por ambas partes, y nunca se llegará a cumplir el objetivo deseado.
  • Escuchar, es una tarea muy importante, para poder comprender al entrenador, y por tanto, entender el proceso de entrenamiento.

 El entrenador también debe de aplicarse algunas tareas:

  • No dudar en la palabra del atleta cuando te da el feedback.
  • Respetar su tiempo de ocio.
  • Escuchar sus inquietudes.
  • Conseguir que esté motivado en todo momento.
  • Reorientarle en alguno de sus objetivos, cuando crees que todavía no está preparado, o debe existir una progresión adecuada para alcanzar el siguiente nivel.
  • Explicarle todas las dudas que tenga, para que entienda el proceso de entrenamiento.

Como en toda relación humana, existen momentos, que no son fáciles, existen momentos de crisis, normalmente, esto sucede, cuando no se han alcanzado los objetivos, independientemente del motivo que sea. Este momento es crucial, y es importante, por ambas partes, parar y pensar qué ha pasado. Para ello ambos deben tener la mente abierta, y escucharse, para volver a reorientar el plan y seguir trabajando en ello.

Cuando se empieza a romper este círculo, cuando no se cumplen muchas de las cosas que he comentado anteriormente, lo mejor es dejar esta relación, porque este camino hacia el objetivo, debe disfrutarse por ambas partes, venciendo las complicaciones y problemas que aparezcan en esta senda.

 Crear este binomio significa luchar junto a alguien por un mismo objetivo, caer y levantarse juntos, celebrar cada una de las pequeñas victorias conseguidas día tras día.

Esto no es fácil, y detrás de ello hay un gran trabajo tanto por parte del entrenador como por parte del atleta, pero, tanto se alcance o no dicho objetivo, habrá merecido la pena hacer el camino, sobre todo cuando sabes que siempre vas acompañado.

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